LA ACTIVIDAD FÍSICA EN LA TERCERA EDAD. ESPECIAL COVID-19

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Afortunadamente, estamos logrando doblegar al virus Covid-19, pero empiezan a surgir las dudas sobre un nuevo rebrote que podría hacernos retroceder a un estadio anterior con consecuencias nefastas para toda la población, pero en especial para aquellos colectivos más vulnerables, como son la tercera edad e individuos con patologías crónicas. 

El objeto de análisis de este nuevo post se va a centrar en nuestros mayores. Somos conscientes de la importancia de la actividad física en la tercera edad durante este periodo de confinamiento y, por eso, queremos transmitir una serie de recomendaciones, a fin de que puedan ser de utilidad para aplicar en centros de mayores y en servicios sociales (IMSERSO).

Ateniéndonos a lo estipulado en la OMS y según nuestros propios criterios, con el fin de mejorar las funciones cardiorespiratorias y musculares, así como la salud ósea y funcional y; reduciendo el riesgo de ENT (enfermedades no transmisibles), depresión y deterioro cognitivo, se recomienda que:

  • Los mayores deberían dedicar al menos 150 minutos semanales a la práctica de actividades físicas moderada, de carácter aeróbico, o bien algún tipo de actividad física de cierto vigor, durante al menos 75 minutos, pudiendo ser también, como resultado, una combinación de ambas.
  • Dichas actividades se practicarán en sesiones de 10 minutos, como mínimo. 
  • Con vista a obtener mayores beneficios, se recomienda la realización de hasta 300 minutos semanales de actividad física moderada aeróbica, o bien 150 minutos a la semana de actividad física aeróbica de mayor intensidad, o bien, una combinación de ambas. 
  • Aquellos mayores con movilidad reducida, realizarán 3 o más días a la semana, actividades físicas que implementen su equilibrio e impidan las temidas caídas.
  • Con carácter específico, se realizarán 2 o 3 veces a la semana actividades que fortalezcan los principales grupos musculares.
  • Las personas de mayor edad que no puedan realizar la actividad física recomendada dado su estado de salud, se mantendrán físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado. 
  • Asimismo, se promoverá una alimentación equilibrada y que se ajuste correctamente al perfil de cada sujeto, ayudando a prevenir patologías relacionadas con la nutrición. 

Los beneficios de la actividad física en adultos son demostrables. Los mayores que practican con asiduidad algún tipo de ejercicio físico muestran:

  • Menores tasas de mortalidad por todas las causas, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cardiovasculares, diabetes tipo 2, cáncer de colon y de mama, depresión y un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorespiratorio y muscular, así como una mejor masa y composición corporal. 
  • Tienen un perfil de bio-marcadores más favorable para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y la mejora de la salud ósea.
  • Presentan un mayor salud funcional, un menor riesgo de caídas, unas funciones cognitivas mejor conservadas y un menor riesgo de limitaciones funcionales moderadas y graves. 

La intervención debe realizarse con un riguroso cumplimiento de las recomendaciones sanitarias, evitando exponer a este colectivo a un riesgo innecesario. Por ello, y hasta que la situación sea completamente segura, existen fórmulas que anulan la sobreexposición al peligro de contagio. 

La tecnología ha influido notablemente en nuestras vidas, cambiando el modus operandi de nuestros quehaceres cotidianos. El cambio se ha consumado, principalmente, en la comunicación humana. Ya sea por mera orquestación mediática o por el simple hecho de estar más cerca de los tuyos, las redes sociales y las plataformas virtuales, nos han brindado la posibilidad de seguir unidos en medio de esta parálisis socio-económica que ha supuesto la pandemia. 

Estos días hemos visto en televisión cómo muchas personas enfermas del virus, se comunicaban desde los hospitales con sus familiares y amigos a través de videollamadas. Esta nueva situación nos ha obligado a cambiar drásticamente nuestros hábitos, incluso, la actividad deportiva. 

Aunque desde las autoridades sanitarias se recomendó mantenerse ocupado y establecer una serie de rutinas, sabemos que en muchos casos no ha sido así. En la tercera edad ha sido aún peor. Si sumamos el miedo y la falta de personal en muchos centros de mayores, el resultado ha generado una inacción general, que podría haber afectado negativamente a su salud física y mental. 

Es por ello, que ante la imposibilidad —al menos por el momento—, de realizar un programa de actividad física al uso, teniendo que cumplir con estricto protocolo las medidas tomadas por el Ministerio de Sanidad, contemplamos las plataformas virtuales, tipo Skype o Hangouts, entre otros, como vía de acceso a este colectivo, sin poner en peligro sus vidas. 

Nuestra actuación se apoyaría sobre dos aspectos fundamentales: la actividad física y la nutrición, sin olvidar, el vigoroso aporte del humor y el positivismo, como médiums para conseguir el equilibrio psicológico. 

En Fit4Beat® nos comprometemos a luchar contra esta situación de incertidumbre que golpea a todos, pero con más intensidad a nuestros mayores. Tenemos las armas adecuadas para hacerlo y la experiencia suficiente para batallar con fortaleza ante un enemigo invisible que algún día se rendirá ante un ser humano capaz de vencer, incluso, a lo intangible.